lunes, 15 de diciembre de 2014

ARGENIS SANCHEZ. Cortesia de Sabor Gaitero

BIOGRAFIA


Compositor, cantante

Conjuntos: Rincón Morales / Gran Coquivacoa / Happy Gaita / Otros

Temas: La gaita pueblera / Tamborera No. 3 / Otros


Solista y compositor nacido en el Hospital Central de Maracaibo, el 15 de diciembre de 1964. Hijo de Cándida Rosa Colina de Sánchez y de Marcelino Sánchez. Cursó sus estudios de primaria la Escuela Básica “Francisco Eugenio Bustamante” y la secundaria entre los liceos “Josefina de Lizárzabal” y “Octavio Hernández”.


Es además productor de seguros e instructor del Instituto Municipal de la Gaita. Se inició con Gaiteros del Empedrao en 1983. Las dos siguientes temporadas estuvo ligado a la agrupación Vuelvan Caras. En 1986 estuvo en las filas de Amor y Gaita, y en el período 1987-1988 se mantuvo en Rincón Morales. Permaneció una larga temporada en Gran Coquivacoa, después de su breve intervención en Super Combo Los Tropicales, y en la actualidad forma parte de la agrupación Happy Gaita, en Caracas.


En la voz de Argenis Sánchez suenan gaitas como “Hay que celebrar”, “La gaita pueblera”, “Eres mi razón”, “La fiesta de la Chinita”, “Algo sobrenatural”, “Los viejitos”, “Los repentistas”, “Tamborera N° 3”, “Los artesanos del tiempo” y “El mandón”.

CORTESIA DE SABOR GAITERO

viernes, 5 de diciembre de 2014



“Usted formó mi corazón para la libertad,para la justicia, para lo grande, para lo hermoso.
Yo he seguido el sendero que usted me señaló”Simón Bolívar (carta a su maestro Simón Rodríguez).

A principio del siglo XX los alemanes arribaron a los puertos más importantes del Caribe. Se establecieron en estas tierras y comenzaron a comerciar, a exportar productos para Europa.

Esa ambición los hizo desembarcar en el puerto de Maracaibo, lugar estratégico, zona de confluencia. Desde aquí incentivaron el tráfago de mercancías durante las tres primeras décadas de ese siglo veinte. Los teutones provenían de grandes centros urbanos: Lubeck, Hamburgo y Bremmen. Establecieron sus casas en la avenida El Milagro y en Los Haticos, desde allí comerciaban el café que llegaba de los valles andinos y del norte de Santander. 

Establecieron la compañía Breuer Moller, la Casa Blohm para motorizar sus prósperas operaciones. De esas feraces regiones alrededor de la cuenca del lago, proveían los quintales del mágico y aromático grano, que conquistaría con su sabor toda Europa. En la subregión de La Cañada de Urdaneta dejaron honda huella genética, sus pobladores con apellidos tradicionales: Atencio, Rincón, Fernández, Urdaneta, tienen ojos grises y cabellos castaños. Con la victoria de los aliados en la segunda guerra mundial, en 1945, los alemanes levantaron sus campamentos y regresaron a su tierra teutona, con su gente de raza aria y se nuclearon en sus principales capitales.

Ingrid Alexandrescu es una cantante gaitera que tiene raigambre rumana-alemana. Posee una gran estatura, sus ojos son grises, cabello pardo y con innata capacidad para aprender idiomas. Nació el 5 de diciembre de 1953 en el sector La Pomona de Maracaibo. Desde muy niña sintió amor por la gaita, la cantaba, la escuchaba con devoción en sus reuniones familiares. En las fiestas con sus amigos colocaban los LP de las agrupaciones que reverenciaban: Cardenales del Éxito, Saladillo, Grupo Guaco, Santanita. Era un ritual que se repetía semana tras semana.

Cuando tenía 17 años de edad, asistió junto a su padre Paúl Alexandrescu a un ensayo del conjunto Rincón Morales. Allí le realizaron una prueba vocal, interpretó dos gaitas clásicas y de inmediato “El Negro” Rincón, director y propietario de la divisa, le pidió se integrara a las filas del conjunto en condición de corista y más tarde como solista. El Coloso de Cantares, a mediados de la década de los 70, ya era un referente nacional, había sonado en la radio venezolana con los éxitos de Francisco “Machorro” Morales, Luis Ferrer y Enrique Gotera desde 1958. Podríamos afirmar que Ingrid fue heredera del aporte de Raiza Portillo, la recia cantora, emblema del conjunto Rincón Morales.
Aunque con un estilo diferente, propio. Luego Ingrid pasó a una agrupación novel llamada Grupo Nuevo y en 1980 conformó junto a los hermanos Ocando, la divisa Élite Gaitera, donde desarrolló su extraordinaria carrera como solista, grabando temas que son piezas inmortales como “Así es la vida”, “Dos cunas”, “Te amaré”, “Quédate”, “La gaita que llevo dentro”, “Nuestro edén”, “Nuestros cantares”. En Élite Gaitera tuvo como compañeros a los pioneros Leonardo Arrieta, José Isea, Juan Carlos Newman, Fernando Valladares, Gerardo Faría, entre otros.


La cantora sagitariana Ingrid Crista Alexandrescu Müller estudió primaria en la escuela “San Francisco Javier”, donde conoció a maestras que estimularon su vocación musical. Cursó la secundaria en el liceo “Jesús Enrique Lossada”. Entró a la Universidad del Zulia para cursar la carrera de Idiomas Modernos y se graduó con honores en 1977. Es una auténtica políglota, habla con solvencia inglés, francés, alemán e italiano. Esa capacidad para comprender lenguas foráneas la heredó de su madre Cristina Müller.

En paralelo a su carrera musical con Élite Gaitera, donde era la figura principal, contrajo matrimonio con Oscar Ocando, directivo de esa agrupación, hermano de Juan Carlos, Eber y Asnaldo. De esa unión nacieron Gabriel Alexander y Karen Viviana Ocando Alexandrescu. Cuando Ingrid estaba a punto de dar a luz a su hija en 1988, grabó el tema de Ricardo Portillo “Nació el amor”, que se convirtió en un clásico, himno de las mujeres embarazadas:

“Hoy resplandece más mi propia vida
el mágico y hermoso amanecer
nació el amor, la fe, la luz divina:
auténtico y entrañable querer”
(Portillo, 1988)


La voz de Ingrid Alexandrescu tiene tesitura de soprano, con mucha potencia, de una afinación casi matemática, con una gran fuerza y garbo en el escenario. Cuando la gente le escucha cantar:

“Así es la vida que más da
hay que vivir
no sucumbir ni un momento
ante cualquier realidad
buscando a tu modo
un mundo mejor
la paz, la felicidad: lograrlo todo”
(Molina-Atencio, 1980)

...De inmediato se identifica con un sentimiento colectivo, una pasión común, generada por la voz de la mujer espigada, con tez caucásica, que posee un inmenso corazón marabino:
“Mi gaita tiene dos cunas
Saladillo y Empedrao
además Dios le ha otorgado
dos madres que son bondad
Lucía y Chiquinquirá
que la llevan de la mano”
(Borjas, 1987)

En 1990, Ingrid Alexandrescu interpretó “La gaita que llevo dentro” de la autoría de Humberto “Mamaota” Rodríguez para el Festival “Una Gaita para el Zulia”. Esa edición del festival dirigido musicalmente por Miguel Delgado Estévez se realizó en la Plaza de Toros de Maracaibo con transmisión para todo el país a través del canal Televén. Tuve el honor de ser el animador junto a Jesús Terán “Chavín”, y esa noche presenciamos cómo Élite Gaitera y su figura icónica, terminaban con una destacada participación en el evento de cobertura nacional:

“La gaita que llevo dentro
la que me hace trasnochar
cómo no la voy a amar
si ella es todo lo que siento
ella pregona en sus versos
todo lo que hay que expresar”
(Rodríguez, 1990)

En la actualidad, la profesora Alexandrescu Müller de Ocando está jubilada, luego de prestar su servicio en las aulas por 29 años como profesora de la cátedra de inglés. Eso le permitió ser miembro directivo de Fundagraez, la Fundación para la Academia de la Gaita “Ricardo Aguirre” del Estado Zulia. Allí cumplió un rol importante en la organización de los instructores que atendían las escuelas de la región. Esa labor unió sus dos pasiones: la docencia y la gaita, y la ejerció desde el año 2003 hasta el 2012.
La hija del rumano Paúl en la alemana Cristina Müller, es una de las cantantes de gaita más admirada en Venezuela, ella genera mucha emoción con su voz, con su maestría al interpretar.

En la actualidad colabora esporádicamente con las producciones de Los Chiquinquireños, agrupación gaitera conformada por los mejores del género, que se reúnen cada año para ofrendar a la Virgen Chiquinquirá. Ha grabado los temas “Alguien en tu templo” de Carlos Luis González, “La cabecera” gaita del maestro cronista Humberto “Mamaota” Rodríguez y del poeta Carlos Luis González, que vocalizó junto a su apreciada amiga Gladys Vera, sempiterna reina:

“Siento por vos una cosa rara que me domina
y aunque lo quiera explicar
no puedo pues me sucede:
que hay una luz que todos mis sueños los ilumina
y al despertar busco tu aroma entre las paredes”
(Rodríguez-González, 2003)

Según el cantor e investigador Ildefonso Finol: “La gaita es nuestro lenguaje almático; a través de ella ponemos todos los sentidos en función de un mensaje placentero al cuerpo y al espíritu. Por eso debemos proteger a esta criatura sagrada como a la existencia misma. Sin ella ya no seríamos pueblo” (Finol, 2011). Ingrid está alineada con ese concepto y proclama: “La gaita es la voz del pueblo, por ello la respeto y amo tanto”. Ella demostró que puede cantar la gaita tradicional, que entiende su métrica, su tiempo, pero su nivel estético más elevado lo alcanzó con gaitas que tienen melodías vanguardistas y letras más cercana a la lírica creacionista. Como en la hermosa obra musical “La creación” letra de Heriberto Molina con música de Renato Aguirre:
“Porque el amplio firmamento
deja fugar las estrellas
y las almas dejan huellas
que no las borra ni el tiempo.
Porque el mayor sentimiento
que ha existido es el amor
y porque una bella flor
se marchita con el tiempo”
(Molina-Aguirre, 1997)

Como buena descendiente de alemana, es una mujer obsesiva con la puntualidad, la disciplina, la pulcritud, de metas muy concretas y alcanzables. Ella acompaña en todo a sus hijos, madre solidaria, siempre presente. Es una dama que respeta a todos los colegas que se han erigido como iconos del género gaitero. Ingrid Alexandrescu está en el imaginario colectivo como una reina de la gaita, una voz impecable, que con rostro alemán nos transporta a lo más sublime del sentimiento nostálgico, que es el corazón palpitante de toda gaita.

Ingrid Crista Alexandrescu Müller de Ocando, mujer que conjuga la sangre europea con el sentir más zuliano, es en esencia una maestra, una formadora de hombres y mujeres para la vida y para el canto. Ella ha sabido señalar el camino de la excelencia.

Sería justo bendecir el barco de insignia alemana donde llegaron a este puerto Paul, Cristina y los pioneros alemanes que le precedieron, dejando atrás los estragos de la guerra y sembrando de prodigios esta bahía de relámpagos silentes.

CORTESÍA DE SABOR GAITERO
LEON MAGNO MONTIEL





jueves, 4 de diciembre de 2014

Olor a Navidad" es la Gaita del Año 2014

El 1 de diciembre, en el Centro de Arte de Maracaibo "Lía Bermúdez", se realizó la noche final del Festival de la Gaita 2014, Homenaje a Luis Oquendo Delgado, en la que se eligió la Gaita del Año 2014, resultando ganadora la composición de Jaime Indriago para la voz de Ricardo Cepeda, "Olor a navidad", con el 17,33% de las votaciones conjuntas del público, realizadas a través del portal www.festivaldelagaita.com.ve y del jurado calificador, presidido por el Maestro José Luis García.

Le siguieron en la lista de finalistas, Koquimba con "La gaita protesta", que ocupó el segundo lugar y "Que suene", de Energía Gaitera en el tercer puesto. La cuarta posición la obtuvo "A mucha honra" con el Grupo Kla-C, el quinto lugar quedó en manos de La Gaita Vieja del Saladillo con el tema "Que suene la tradición", el sexto puesto lo ocupó "La viejita" con Los Parranderos de Ender Fuenmayor. Cerraron el cuadro "Se declara" con La Típica Gaita Vieja; "El cuestionario" de Somos; "Como en los tiempos de antes" del grupo Origen; y "No quiero ser la mitad" de Gran Coquivacoa.

El espectáculo, televisado y transmitido también por radio, abrió con la participación del Ballet Folclórico de Maracaibo y Danzas Progreso con un puesta en escena al son de distintas formas musicales zulianas; seguido por una suite de temas compuestos por el homenajeado Luis Oquendo Delgado, interpretado por la Orquesta Típica del Zulia, con la dirección en calidad de invitado de Héctor "Pelón" Valbuena.

Fueron reconocidas 17 agrupaciones infantiles, cuyo premio fue la grabación de su producción discográfica 2015. La mención "Eurípides Romero" a la mejor gaita tradicional recayó en "La viejita" de Ender Fuenmayor. Fueron también premiados los mejores instrumentistas, y la agrupación A Lo Zuliano fue reconocida por el jurado con una participación especial por su tema "El está".

Disfuta de una galería de imágenes de los momentos más memorables de la noche final del Festival de la Gaita 2014, cortesía de Pedro Querales.

CORTESÍA DE SABOR GAITERO

lunes, 17 de noviembre de 2014

HUMBERTO "El Ovejo" SANCHEZ

BIOGRAFIA



Tamborero, furrero, charrasquero, percusionista
Conjuntos: Cardenales del Éxito / Gran Coquivacoa / Otros


Humberto Chiquinquirá Sánchez Navarro, conocido en el mundo de la gaita como “El Ovejo”, creció rodeado de influencias gaiteras en el sector Veritas, de la ciudad de Maracaibo. Nacido el 17 de noviembre de 1965, en la víspera de la celebración de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, fruto de la unión de Ana Elena Navarro y Humberto Sánchez, padre.

Mientras desarrollaba su formación primaria en la escuela “Joaquín Piña”, se iniciaba en las lides gaiteras con el conjunto Evocación Gaitera. En 1976 integra el Conjunto Infantil Los Angelitos, y en 1979 formó parte del Grupo Tumbao.

En 1981 ingresa a las filas de la agrupación Rincón Morales, donde permanecería durante seis temporadas; hasta que en 1987 es recibido en Gaiteros de Pillopo con quienes desarrollaría una carrera de cinco años.

Las siguientes cinco temporadas las pasó en Cardenales del Éxito, y desde 1998 ha alternado su excelente calidad de poli-instrumentista con Maragaita, Estrellas del 2000, Gran Coquivacoa y Happy Gaita; entre otras cincuenta agrupaciones que han requerido de su versátil capacidad para la ejecución de tambora, charrasca, congas, furro y tímbales, maracas; así como para todo arreglo de percusión en general.

Humberto Sánchez ha participado en grabaciones como solista y corista, es productor musical; director general de instrumentación de Iluminación Gaita y Show, coordinador de eventos especiales y autogestión de la Fundación para la Academia de la gaita “Ricardo Aguirre” del Estado Zulia y se le considera el mejor tamborero de la historia reciente de la gaita.

CORTESIA DE SABOR GAITERO

viernes, 14 de noviembre de 2014



Era alto, moreno y gordo. Los marabinos de la época lo llamaban "El Negro Rubén". Se le recuerda como el único capaz de tocar el himno a la Virgen y el Ave María desde la torre de San Juan de Dios. Hacía sonar el campanario hasta con los pies.

Todos los días, antes de salir el sol, hacía crujir las escalinatas de la Basílica en su camino hacia las cinco campanas de la torre, desde donde veía toda la ciudad, mientras bamboleaba las piezas de bronce compañeras suyas durante 50 años.

"Tengo el puesto más alto de Maracaibo y soy quien ganas menos", expresaba siempre Rubén Aguirre en tono de queja, al referirse a la trascendente labor que desempeñaba y lo poco que era valorada.

"Fue el eterno campanero de la iglesia San Juan de Dios. Desempeñó ese oficio durante 50 años seguidos", cuenta Orlando Arrieta.

"Era alto, moreno y gordo. Las personas de la época lo llamaban 'El Negro Rubén'...", asevera Arrieta, quien destacó su popularidad entre los feligreses de la Chiquinquirá.

Testimonial

En el archivo de PANORAMA de 2000, Ana Albertina de Abreu, quien para entonces contaba con 89 años y más de 70 oyendo misa en la Basílica, ofreció relevantes datos.
"Recuerdo a Rubén como un hombre sencillo, amable y con un oído especial para repicar. Nadie lo enseñó, aprendió desde muchacho y duró en el oficio hasta su muerte".

"Siempre que iba a la Basílica me guiaba por sus repiques. Los domingos hacía tres toques antes de empezar la misa. Como vivía cerca, arrancaba a caminar la segunda vez que las campanas avisaban el comienzo de la misa", rememoró.

Aguirre, quien trabajó en la Basílica desde 1921, no sólo contoneaba los péndulos en la torre. Se encargaba también de encender los fuegos artificiales cuando había una festividad. Un día de la Chinita, le estalló una recámara de esas en la pierna. La quemadura nunca se le sanó y murió de infección.

Se perdió el canto

"Cuentan que con su pierna vendada y con mucho dolor, subía al campanario a las seis de la mañana, a las 12 del mediodía y a las seis de la tarde, como siempre", señala Jorge Rouvier, sacristán de la Basílica.

En el libro Historia de la Virgen de Chiquinquirá del hermano Nectario María, se describe como el músico del campanario primario del Zulia escuchaba los repiques cuando cayó en cama y no pudo seguir tocando.

Después de Rubén, nadie supo cómo sacar de las cuatro campanas menores y de la campana mayor, melodías como el himno a la Chiquinquirá, el Ave María, el Ángelus y otros cantos.

"El campanero inició a muchos sacristanes y allegados a la Basílica en este arte, pero nadie pudo tocar como él. Las campanas eran suyas".

En él destacaba el amor por la Virgen. Antes de las fiestas patronales siempre salía con un farol grandísimo o banderas.

En la procesión del 18 de noviembre se quedaba en la torre, tocando las campanas hasta que la Virgen se alejara como 200 metros. Entonces, bajaba corriendo y acompañaba a la feligresía hasta que faltaran unos 200 metros para el regreso al templo, se subía y empezaba, nuevamente, a tocar las campanas

Siesta en el campanario

En su libro De Sutherland a Rubén el campanero, el cronista Alí Brett, suma otros datos sobre Aguirre.

"Acostumbraba dormir la siesta en el campanario para no faltar a sus obligaciones", escribió Brett y resaltó su destreza en "un oficio convertido en arte, en la medida en que pasaban los años (...) Se amarraba el cabestro al dedo gordo del pie y al escuchar la hora, en el reloj de la iglesia, empezaba a mover las campanas con tanta maestría que parecía que lo estuviera haciendo con las manos".

Los Repiques

Las campanas de la iglesia a la Chiquinquirá y San Juan de Dios llegaron de Italia en 1921. En los años 70 se les hizo una reparación de la pintura y de la estructura.
En 1990 se cayó el péndulo del glon o campana mayor, que pesa más de 10 kilos.

El sistema funciona perfectamente, pero se encuentra prácticamente en desuso. Ahora un mecanismo computarizado se encarga de los repiques tradicionales.
El primer toque de campanas del día se acostumbraba a las seis o las siete de la mañana, cuando anuncian la apertura del templo a los feligreses.

Los domingos avisaba con varios repiques el inicio de la misa de ocho de la mañana. 

El siguiente toque es a las doce del mediodía. En algunos campanarios se ha sustituido este sonar por el de un reloj computarizado.
A las seis de la tarde o siete de la noche se escucha el repique que anuncia el comienzo de la última misa del día.

CORTESIA DE SABOR GAITERO