jueves, 9 de octubre de 2014

Conozca aquí el recorrido que realizará La Chinita




Foto: NAD

En rueda de prensa realizada este jueves el Padre Eleuterio Cuevas, Párroco de la Basílica de Nuestra Señora deChiquinquirá, dio a conocer el recorrido que realizará la Virgen Morena.

El Padre informo que la bajada será el próximo 25 de octubre en la que se espera adornar a la Virgen con 24 mil rosas.

Asimismo, destacó que el 20 de noviembre La Chinita visitará el municipio La Cañada de Urdaneta, mientras que el 21 estará en El Moján.

Estas visitas se realizarán en el marco de los 200 años de la Tablita y por el encuentro de los jóvenes indígenas.

Por otra parte, el presidente del Grupo Santa Eduviges, Vicente Izarra, detalló que para la bajada La Chinita vestirá un manto con colores turquesa y celeste, y para el 18 será verde esmeralda.

Avance cortesia de NOTICIA AL DIA

miércoles, 13 de agosto de 2014

Daniel Alvarado, el fullero que encarnó a Bertolt Bretch


“Soy un autor dramático,
muestro lo que he visto.
Y he visto mercados de hombres,
donde se comercia con el hombre.
Esto es lo que yo, autor dramático, muestro”.
Bertolt Brecht (Alemania, 1898-1956)

Federico García Lorca afirmaba que el teatro es la poesía que se levanta de los libros y encarna en los actores. El poeta y dramaturgo alemán Bertolt Brecht pensaba que el teatro debía interpretar la anécdota cotidiana con encantamiento, y así: transformar la vida. Brecht apostaba a la reivindicación del ser humano a través del drama que entretiene. Una de sus obras célebre, comienza con un actor en la escena, con luz cenital, cargando un cerdo de utilería. Su primer parlamento es: “Soy un hombre pequeño pero respetado”, sin duda, una alabanza a la dignidad del ser humano.


Ese arte antiguo y profundo tomó el alma de Daniel Alvarado a los nueve años de edad y a él se consagró. Participó en el grupo de teatro del liceo “Jesús Enrique Lossada”, caracterizó un personaje principal de una obra brechtiana. Luego comenzó en el teatro universitario de TELUZ, participó en obras clásicas como Antígona. Compartió las tablas con Víctor Carreño, Milton Ferrer, Homero Montes, Yasmina Jiménez y Chucho Pulido. Al llegar a Caracas tuvo una pasantía importante con el Grupo Rajatabla, fundado en 1971, dirigido por Carlos Giménez, con la asesoría del dramaturgo Antonio Rial.


El actor y cantor Alvarado, nació en la barriada La Limpia, sector La Fusta, en Maracaibo, el 12 de agosto de 1949. Sus padres Germán Alvarado y Olivia Morillo lo bautizaron como Denis Daniel Alvarado Morillo. De ellos aprendió las complejidades de la fe católica y se hizo un devoto chiquinquireño. Su hogar lo conformaban nueve hermanos. Como todo niño zuliano amaba la gaita, para él era otra manera de estar frente al público llevando emociones, historias y sentimientos con gran histrionismo. Participó en el conjunto Juventud Cristo de Aranza, comenzó a desarrollar un show con mucha fuerza escénica, bailaba al estilo Elvis Presley, que era el ídolo juvenil de los años 60 en América. También tenía influencias de Sandro, el gitano argentino.


A mediados de los años 60 entró a las filas de Tropicales del Éxito, con ellos grabó la “Sapaguapa” de Lenin Palomares en 1969. También sonó en las emisoras con “Canto Gaitero”, entre otras. Fue captado por el propio Ricardo Aguirre en la temporada 69 para Cardenales del Éxito, pero entró formalmente a esa agrupación en el 1970. Tenía la misión de interpretar las gaitas protestas como “Amor es” y las parrandas más alegres y explosivas como “La botellita”, “Trigueña hermosa”, “El vapor”, que impactó en la temporada 1971. En la temporada 1972, Venezuela entera lo aplaudió con su tema bandera “El negrito fullero”, parranda que contagia su suprema alegría, y que ha sido grabada por varios cantantes, inclusive por Oscar D´León:


“Soy un negrito fullero,

orgulloso y por demás
soy en el amor audaz,
buen amigo y parrandero
que soy, que soy negrito fullero,
viva la pascua y la navidad
que yo te canto, yo te bailo,
yo te gozo con esmero
viva la pascua y la navidad”
(Eurípides Romero, 1923-2012)

Su éxito “El Vapor” es una composición colombiana, grabada originalmente en tiempo de cumbia. Conocí su versión original en la discoteca “La tabaquera” del finado melómano y empresario Heberto Barroso. En su letra habla de Buenaventura, el importante puerto en el departamento del Valle del Cauca:


“Partiremos de Buenaventura

con las luces del amanecer
tres días para la carga,
tres noches para beber”

En el primer verso describe:


“Yo me voy para tierras lejanas

donde nadie se acuerde de mi
la barca se balancea
y yo la popa voy a partir”
(De autor desconocido)


Denis Daniel permaneció en esa divisa histórica de la gaita hasta el año 1972. Allí impuso un estilo que rompió con todo el planteamiento anterior de gaita solemne, que los parroquianos escuchaban de forma religiosa y sumisa. Daniel puso a la gente a bailar la gaita, hizo al público saltar de sus asientos para unirse a la alegría de sus interpretaciones huracanadas. Fue el animador pionero de la gaita, el primer showman que encendió los auditorios y dejaba conturbados a los gaiteros rivales que lo observaban.

En su anhelo de realizarse como actor, se marchó a Caracas a principios del decenio 1970, llegó a dormir en los alrededores del Ateneo de Caracas, carecía de apoyo financiero. Hasta que comenzó a ser reconocido y respetado por su fuerza actoral.


Se casó en primeras nupcias con la abogada Valentina Cabanas, con ella procreó dos hijos: Luis y Daniel. A mediados de la década de los 70, comenzó a participar en telenovelas de los canales nacionales, en obras de teatro y filmes. En paralelo, Daniel seguía cantando con Los Caracuchos, conjunto dirigido por el cuatrista percusionista Joseíto Rodríguez, timbalero fundador de La Dimensión Latina. Con ellos pegó los temas: “El parrandero” en 1973, y “El pescador”, alcanzando una gran figuración en la nocturnidad caraqueña.


En 1975 fue llamado a las filas de la Orquesta Los Melódicos de Renato Capriles. Con ellos grabó el clásico bailable “El pastorcillo”:


“Cuentan que un pastorcillo

de ojos azules se enamoró
de una princesa
que muy radiante por el camino
cantando vio”

A finales de la década de los 70, grabó como solista una balada que estuvo muchas semanas en el primer lugar de las carteleras discográficas del país. Se convirtió en una tendencia de la época y quedó en la memoria colectiva: “Dama del amanecer”, canción que había grabado, un poco antes el juglar español Juan Bau:


“Dime cuál es tu secreto

dama del amanecer
como deberé llamarte
si tu nombre no lo sé.
Mi nombre es juventud señor
ternura y amistad
hoy todos mis sueños hice realidad
en mi pecho anida una nueva ilusión
hoy conocí el amor”

En Caracas, Alvarado se sembró en el mundo de la televisión, comenzó a protagonizar novelas estelares, como “La fiera”, en 1978. Lo catapultó el personaje Mauricio Lofiego en el melodrama de época “La dueña”, escrito por José Ignacio Cabrujas y grabado en 1984. Desde entonces ha participado en casi 90 telenovelas.


En 1978 se casó con la actriz Carmen Julia Álvarez, con quien tuvo dos hijos: Daniela Alvarado Álvarez, quien nació el 23 de octubre de 1981 y es considerada la mejor actriz de Venezuela. Y Carlos Daniel, su hijo menor. Se separó de Carmen Julia en el año 1994.


En la década de los 80 colaboró con las producciones del Trabuco Gaitero de Douglas Isea, cantando el tema “Muchacha loca”. Participó en el tema “Somos la gaita” de Ricardo Portillo realizado para el sello de Freddy León. Recientemente estuvo con Huáscar Barradas y sus amigos en el Teatro “Teresa Carreño”, interpretando su clásico “El negrito fullero” con gran solvencia; un registro que quedó para la posteridad en el DVD “Huáscar Barradas: Entre Amigos 2”, que estuvo nominado a los Grammy Latinos 2012 en la categoría de Mejor Video Musical Versión Larga.


A finales del año 1998 se casó con la ex-miss, actriz y modelo Emma Rabbe, hermosa rubia de padre canadiense y madre venezolana. En casi dos décadas de matrimonio conformaron una familia con tres hijos: Daniel Alejandro, Diego José y Calvin Daniel.


Daniel Alvarado es un amante de los caballos, los considera el animal más hermoso de la creación. Tiene en su amplia casa de los altos mirandinos, en el sector Hoyo de La Puerta, varios equinos que cuida con vocación, los monta, los cepilla y contempla absorto. En una ocasión una periodista le preguntó: “Si no hubiese sido actor ¿qué le hubiese gustado ser?”. Y él respondió raudo: “Jockey”.


El cine le ha dado a Daniel los éxitos más importantes en su carrera, con más de 20 películas rodadas, ha obtenido el reconocimiento en los festivales de Huelva y Biarritz. Él está en el inconsciente venezolano por los personajes que ha caracterizado, como el celoso policía Ismael Ramírez, del filme “Macu”, dirigido por Solveig Hoogesteijn en 1987, inspirado en el caso “El monstruo de Mamera”. Con la película “Cangrejo II” que parte de un caso real, del cura que contagió de sida a su propia hermana y la asesinó; un filme de Román Chalbaud, rodado en 1984, donde comparte el reparto con Miguel Ángel Landa y Eduardo Serrano. También tuvo una soberbia actuación en “Río negro” la gran co-producción española-venezolana de 1991. Otros de sus destacados trabajos cinematográficos, se registran en “Disparen a matar” de Carlos Aizpúrua en 1990, cinta que fue nominada a los Premios Goya.


En la cinta “Desnudo con naranjas”, de 1995, dirigida por Luis Alberto Lamata, con guión de César Miguel Rondón, protagonizó junto a Lourdes Valera. Daniel caracterizó al capitán indio, militar inmerso en las guerras fratricidas del siglo XIX. Él es amante de una mujer blanca, que no habla y está poseído por el prodigio de un bilongo. En julio de 2012 se estrenó con mucho éxito “Wayuú: la niña de Maracaibo” donde da vida a un príncipe guajiro, receloso de su mujer, una muchacha de Maracaibo llamada Chiquinquirá, encarnada por la actriz Karina Velásquez, que es presa de seducción de un visitante vasco, un ibero explorador que desata la guerra pasional, encarnado por el actor Azier Hernández.


Daniel siempre ha mostrado un gran carácter ante la cámara, ha hecho muy creíbles cada uno de sus personajes, todos los actores y escritores venezolanos los admiten.


Un hombre que fue marcado con el nombre Denis, que significa Dionisio, el dios del vino y el desenfreno orgiástico, prefirió ser llamado por su segundo nombre, Daniel, que en hebreo significa “La justicia de Dios”. Su felicidad plena es sentirse rodeado de sus siete hijos y nietos, envuelto en su mundo de música y la actuación. Con ellos hace deportes, les cocina, monta a caballo, es querendón. Tiene la dicha que las tres familias que conformó se fusionan en el cariño como si fuesen una. A tal punto que Carmen Julia Álvarez y Emma Rabbe actuaron con él en una obra de teatro humorística, junto a sus hijos y sobrinos.


En los años 90, tuve el honor de atender a su segunda familia, liderada por Carmen Julia, junto a sus hijos Daniela y Carlos Daniel. Con ellos venía su sobrino Leonardo Villalobos, ahora animador estelar de televisión. Fue en ocasión de presentar algunas obras en el teatro Niños Cantores y de allí surgió un programa de televisión en el canal NCTV que tuvo mucho éxito.


El muchacho inquieto, hiperactivo, que le gustaba actuar en los actos de su escuela, y en las obras del Liceo “Jesús Enrique Lossada”, hoy en día es reconocido como uno de los mejores actores de América Latina. Los filmes donde ha participado son considerados joyas de la cinemateca nacional. Hoy sueña con volver a la música acompañado por sus sobrinos, todos músicos de comprobado talento. Quiere hacer música de fusión y rememorar los tiempos de cantante y animador fogoso.


Aunque la piel de Alvarado es de mestizo claro y su pelo hirsuto, de guajiro auténtico; nuestra nación lo sigue llamando “Daniel: el negrito fullero”. Él es el único fullero que ha interpretado en los escenarios venezolanos, las obras del alemán inmortal Bertolt Brecht.

 
NOTA REALIZADA POR: @leonmagnom
CORTESIA DE SABOR GAITERO

SUGERENCIAS POR: leonmagno@saborgaitero.com




sábado, 5 de julio de 2014

El Cumpleañero de hoy: Betulio Medina, un tenor con alma zuliana.



“Si algún día regreso:
tórname en adorno de tus pestañas,
cubre mis huesos con hierba purificada
con el agua bendita de tus tobillos.
Y átame con un mechón de tu cabello
o con un hilo del borde de tu vestido;
tal vez me convierta en un dios”
Mahmud Darwish (Palestina,1941-2008)


Medina es una palabra magnética y poderosa para 1.200 millones de musulmanes alrededor del mundo. 
“Al-madenah” o Medina, es la ciudad donde murió el profeta más importante del islamismo, Mahoma, el 8 de junio del año 632, allí fue enterrado. Desde entonces al pronunciar ese vocablo, resuena el aldabón del misticismo milenario, el eco de un misterio épico, que habita en el ardiente desierto árabe.


La voz imantada, Medina, es el primer apellido del cantante con registro lírico, que ha dedicado su vida a la gaita: Betulio. Él nació en la Laguna de Sinamaica el 5 de julio de 1949, en medio de una extensa familia de músicos liderada por su padre Antonio “Totoño” Medina, un músico natural que aspira a celebrar sus 100 años, pues nació el 14 de julio de 1914. Su madre, María Concepción Paz, apellido de ascendencia paraujana.


Betulio comenzó a cantar a los seis años en el conjunto de la familia, Alma Zuliana, fundado en 1954. Fue bajista, solista, base y peana de la agrupación conformada por sus hermanos y sobrinos. Ese conjunto criollo pegó en toda Venezuela la danza “Sinamaica” de la autoría de Hermán Laguna:


“Sinamaica es un pedazo de guajira
tierra ardiente y silenciosa
nunca te podré olvidar”


La voz baritonal de su hermano mayor Moisés, hacía polifonía con la de sus hermanas, con tesituras de contralto y soprano, mientras lucían mantas guajiras iridiscentes, que le daban distinción a la agrupación marense.


En 1968, Betulio Enrique Medina Paz dio el salto a la gaita profesional, con la divisa creada por “El Monumental” Aguirre: Cardenales del Éxito. Llegó de la mano de Douglas Soto y grabó “La portentosa” de la autoría del profesor Orángel Paz:


“Mi gaita la embajadora
del sabor y la alegría
primor de la patria mía
eres reina emperadora”


En la divisa cardenal estuvo hasta el final de la temporada 1969, el año de la muerte de Ricardo Aguirre. En 1970 se marcha a Caracas buscando desarrollarse como cantante lírico. Comenzó en la Academia “Lino Gallardo”, estudió canto y solfeo, ensayó zarzuelas como tenor solista. Debido a su manifiesto talento consigue una beca para ir a perfeccionar su arte vocal en Italia, pero desiste por estar atrapado en la atarraya de la gaita y la canta criolla. Betulio comenzaba a echar raíces en la cosmopolita capital Santiago de León de Caracas.


En 1972 ingresó al conjunto Oro Negro y graba varias gaitas. Comienza a tener reconocimiento como buen cantante, de voz poderosa, con características de tenor operático.


En 1974 conformó su propia agrupación, la llamó Maracaibo 15 y así comenzó su larga saga de éxitos musicales. Hoy en día está entre las mejores agrupaciones del género pascuero, con un extenso repertorio de obras de célebres compositores: Manny Delgado, Simón García, Neguito Borjas, Eurípides Romero, Heriberto Molina, Ricardo Portillo y Astolfo Romero. Incluye éxitos latinoamericanos como “Amparito”, “La moza”, de 1977, tema que fue grabado en la década de los 80 por José Luis Rodríguez y sonó con fuerza en España:


"Conocí a una moza
que me impresionaba al verla no más,
de piel tan fresca y lozana
como florecita recién cortá"


“Canaima” de 1976, “Muñeca” de 1981, “La negra del tamunangue”, “Amigo” de 1988, “El fríoducto” de 1989, “Narciso Perozo” de 1987, “El cañonazo”, “Viejo Año”, “El 18 de noviembre”:


“El 18 de noviembre
a San Juan de Dios nos vamos
y con amor te adoramos
Virgen de Chiquinquirá
porque vos con tu bondad
milagrosa virgencita
tenéis la dicha infinita
de bendecir mi ciudad”
(Eurípides Romero, 1983)


En los años 90, cuando trabajé como productor y locutor del Circuito Continente en Caracas, cuya sede estaba ubicada en el edificio Cosmos, calle La Joya, entre La Libertador y Miranda, compartí mucho con Betulio. Él tenía su base de operaciones en “El Bodegón de Las Mercedes” donde actuaba con su banda y su conjunto de gaitas. Allí compartimos tertulias y tragos vespertinos. Lo vi actuar con supremo dominio del escenario. Solía hacer incisos en su show para interpretar temas de su ídolo Nino Bravo, cantaba “Nohelia” en su tono original. Al finado cantante valenciano, lo conoció y le estrechó su mano en 1971 en Caracas, dos años antes de su fatal accidente automovilístico. Era una presentación a los medios del sello Polydor, su casa editora. Ese encuentro reforzó su admiración por el español, cantante inmortal. 


Durante décadas, Betulio Medina hizo levantar de sus sillas a los seguidores y bohemios que solían frecuentar las salas de espectáculos. Él lideraba como gaitero en la noche caraqueña, con su voz marcaba la celebración de fin de año. En el decenio 1990 fueron integrantes de su conjunto Maracaibo 15, Enriquito Quiroz, Moncho Martínez y Macatraya Medina. Es decir tenía un batallón de humoristas en sus filas, lo que hacía muy carismática a la agrupación.

Betulio ha participado desde el año 2000 en el proyecto Los Chiquinquireños, el grupo de grandes músicos y gaiteros que se reúne para ofrendar a la patrona zuliana. Con ellos ha grabado temas importantes, entre otros: “Alas de hielo” y “Pétalos de aurora”, ambos de Renato Aguirre, y “Misterios chiquinquireños” de Jairo Gil:


“Yo vi un joven muy inquieto
cuando la Virgen pasaba
que la gorra se quitaba
en señal de gran respeto,
lo aplaudí y acepté el reto
y al aire lancé sincero
mi fe, mi verso, el sombrero
y todo mi amor completo”


En paralelo a la producción discográfica gaitera, ha realizado dos álbumes de canta criolla: “Toro cimarrón” con el éxito homónimo de su compositor-amuleto Simón García y “Joyas venezolanas”; producciones que han gozado de la aceptación del gran público nacional.


La última gaita que compuso Astolfo Romero, “Tu ave cantora”, cuya guía melódica dejó en el estudio de grabación de Heriberto Molina, fue dedicada a Betulio Medina. Eso sucedió el 20 de mayo del año 2000, horas antes de caer fulminado por un infarto “El Parroquiano”.

Astolfo le otorgó al tenor con alma zuliana, el honor de cantar ese tema-oración, donde relata la historia artística del joven nativo de la Laguna de Sinamaica en la Sultana del Ávila, vivida desde la década de los 70:


“Yo me fui a la capital
y allí sembré mis raíces
y a mi vida di matices
con un color especial,
no olvido que soy oriundo
del pueblo de los gaiteros
de mi lar maracaibero
el mejor pueblo del mundo”


Los músicos presentes esa tarde de mayo: Germán Ávila junior, Ramir Salazar, Humberto Sánchez, dan testimonio de cómo, la máquina donde había grabado Astolfo la guía, se accionó varias veces, sin estar el técnico de audio presente, para dejar escuchar la voz del compositor y cantor, que esa misma noche se marcharía para siempre. Fue su despedida, un epitafio melódico:


“Bendíceme sagrada Virgen María
Chinita mía, Chiquinquirá, protégeme.
Por los caminos que ando
que donde yo esté cantando
voy renovando mi fe.
Acompáñame;
que en mi corazón tu moras
y tu eterna ave cantora
humildemente seré”


Betulio tiene cuatro hijos, la mayor es Betriks, locutora, cantante y musicalizadora del canal Venevisión. Ella con orgullo se hace llamar “La Moza” y comparte los escenarios con su padre en la temporada gaitera. Ernesto Renato, Mario y Betulio Junior conforman el triduo de varones. Con ellos tiene una complicidad de hermano, signada por el acompañamiento permanente y el apoyo al desarrollo de sus vidas y sus carreras. Es un padre solidario, cercano y amoroso.


Lleno de proyectos y esperanzas, sigue colaborando con las producciones de Huáscar Barradas, Oscar D´León y su concierto sinfónico. Se prepara para celebrar los 40 años de su grupo Maracaibo 15, junto a Francisco Pacheco, el Grupo Gaélica y Serenata Guayanesa. Todo esto con su registro vocal intacto, su voz impecable, con una afinación innata, cantando en los mismos tonos de hace 45 años atrás, pero ahora, con mayor maestría.


Hemos tenido muchos embajadores zulianos en el mundo: Humberto Fernández Morán en la ciencia; Luis Aparicio en el deporte; Rafael María Baralt en las letras; Felipe Pirela en los boleros. Pero en la gaita, nuestro embajador plenipotenciario es Betulio Medina, la voz lírica que da timbre al fin de año.




Es una tradición para Betulio Enrique Medina Paz, regresar a su tierra zuliana dos veces por año, para instalarse en su casa marabina y compartir con sus viejos amigos, cantar, jugar dominó, colaborar con nuevas producciones musicales. Para él, su tierra natal es como la madre insustituible, a la que está atado por un mechón de su pelo, o por el hilo de su vestido, de por vida. Ese amor lo ha convertido en un dios de nuestra musicalidad más genuina y más raigal.

Nota realizada por: @leonmagnom
Cortesia de: Sabor Gaitero

Gladys Vera, voz de fuente divina








“Tu voz hace un imperio en el espacio.
Esa sonrisa como estandarte
al frente de tu vida”.
Vicente Huidobro (Chile 1893-1961)


Su presencia tiene esplendor, ella encarna el perfecto balance entre sensualidad y el más elevado misticismo. Es una mujer ángel. Su tez blanca refleja una luz rosa. Su sonrisa serena, sabe reclamar miradas. Somete a los espectadores, los pone a derecho de su gracia. Su voz es la corona de su grandeza. Esa dama es Gladys Vera, la cantante más reconocida del género gaitero.


Gladys Mercedes Vera Mora nació el 4 de julio de 1949 en el sector La Hoyada, donde tuvo su sede la primera hidrológica de la ciudad, hacia el final de la avenida Bella Vista. Maracaibo aún recordaba a los aguadores y su recua de asnos, llevando las botijuelas a las casas de barro reseco.


Como todas las muchachas zulianas, ella comenzó a participar en las veladas familiares, le gustaba ejecutar el furro, el instrumento insignia de la gaita. A principios del decenio 1960 ingresó al conjunto Santa Canoíta con ese rol de percusionista poco usual para una fémina. Por esos años, recibía la influencia de grandes cantoras del género: Altagracia Vílchez, Raiza Portillo, Betty Alvarado. En 1966 ingresó a Santanita, conjunto creado el 26 de julio de 1964, día de Santa Ana, de allí su nombre. Participó junto a sus hermanos Oswaldo Vera y Miguel Mora. Solía actuar en Los Alisos y en la fuente de soda El Naranjal, allí comenzó su estelar trayectoria como solista, sustituyendo a su mentora Raiza Portillo, quien había sonado en todo el país con los temas “La bella del tamunangue”, “Las campanas de San Juan” y “El gavilán”.


En 1973 pegó el tema “Yo soy la gaita”, en 1974 logró el primer premio en el Festival de Gaitas “Virgilio Carruyo”, con el tema “Mi orgullo” de Astolfo Romero. Ese fue el primer aldabonazo para anunciar su carrera llena de éxitos, comenzó así, su saga de triunfos. Le siguieron gaitas de gran calidad, como “Estampas” de la autoría de Astolfo Romero:


“Se solía emperifollar
la vieja María Dolores
cuando con furros
y tamboras a su casa llegaban
era la abanderada
y una gaita le iban a dar”
(Romero, 1979) 


En 1976 “Amor marginal”, la danza de Víctor Hugo Márquez que retrata a la mujer marginada y abusada de las barriadas venezolanas de entonces:


“Tenía yo quince años
veinticinco vos
y con picardía
nos decíamos adiós
por la puerta del racho
pasabas mirón
me echabas piropos
y me hablabas de ilusión”
(Márquez, 1976)


Ese mismo año graba uno de sus temas más relevante: “La antorcha” de la autoría de Simón García, una sublime protesta contra la antigua planta El Tablazo ubicada en Los Puertos de Altagracia, un complejo petroquímico altamente contaminante. Su obsoleta planta de cloro-soda vertía desechos al lago y emanaba gases malignos que produjeron graves daños a la población zuliana, especialmente a los habitantes del pueblo mirandino El Hornito:


“Mira como altiva
se levanta al cielo
hiriendo tus noches
su resplandecer,
antorcha que humilla
que es escarnio
felonía permanente
luz incandescente
que engaña a la gente
con brillo oropel”
(García, 1976)


A partir del año 1999, el Gobierno Bolivariano comenzó la recuperación y modernización de ese complejo, ahora llamado “Ana María Campos”, controlando por completo su actividad, garantizando procedimientos ecológicos. 


El conjunto Santanita tenía como principal distinción sus coros polifónicos, los arreglos vocales realizados por su hermano Oswaldo Vera, respaldados por una percusión de alto nivel ejecutada por Hugo Bohórquez, Diógenes Madrid, William Caraota Molina, Juan Carlos Viloria y Antonio Espina “El Mandril”. Y la armonía vanguardista a cargo de José Luis Suárez, Edwin “Sopita” Carrasquero y Sundín Galué. Sus compañeros cantantes fueron Cheo Beceira, Astolfo Romero, Danelo Badell, Ricardo Hernández, Alberto Carruyo, Sundín Galué, Marvin González, Hermilo Suárez, Chuchín Ferrer, José Isea, Jhonny Campos, Perucho Espinoza, Ramón Rosado, Carlos Méndez y Alberto Villasmil.


Siguieron apareciendo sus éxitos en las carteleras del país, Gladys Vera sonaba en las emisoras de occidente, pegó los temas “Galante y coqueta”, “Por eso gaita” en 1977 de Humberto “Mamaota” Rodríguez; “Mi gentilicio”, “Latinoamericano” de Rafael Rodríguez en 1979, “Siempre estaré contigo” y “Anhelo” en 1980.


A finales del año 1979 una terrible noticia estremeció a la ciudad; Gladys es diagnosticada de lupus. En esos días de confusión e incertidumbre, se le realizó un gran homenaje donde participó todo el gremio gaitero, también participaron los comunicadores liderados por Henry José Chirinos. Ricardo Portillo le compuso el tema “Mis gratos recuerdos”. Afortunadamente, su patología autoinmune se hizo estacionaria, superó ese trance y pudo seguir desarrollando su gran pasión, el canto.


Con la gaita “Mi vieja plaza Baralt” participó en 1985 en el Festival “Una gaita para el Zulia”, patrocinado por Industrias Pampero, logrando una destacada figuración.


Junto a Neguito Borjas grabó un tema de despecho, en tiempo gaitero, que se quedó en la memoria colectiva, titulado “Cuando el amor se va”, inserto en el álbum de Santanita de 1984:


“Te lo debo decir
tienes que comprender
yo no te quiero herir
pero debes saber
que ya mi corazón
pertenece a otro querer
no preguntes porque
no encuentro una explicación.
Dime qué te he hecho yo
para esto merecer
si te he dado mi amor
y siempre te fui fiel
no puedes irte así
dime al menos quién es
¿quién te aleja de mi,
cuál es la otra mujer?"
(Borjas, 1984)


“Mi entrega” es otro tema romántico icónico, compuesto por Ricardo Portillo, ella lo grabó en 1991 con Maragaita. Con esa agrupación militó desde 1988 hasta la temporada de 1991. Al año siguiente pasó a Cardenales del Éxito y en su primera temporada con esa divisa graba “Fuente Divina”, una danza con características de salmo, cuya letra es de Jesús Rizo y la música de Jorge Luis Chacín:


“Hermoso lago
hermosa fuente divina
lleno de plenitud y transparencia
viste nacer a mi China.
Fueron los peces
junto a las olas
los que llevaron la tabla
de nuestra Santa Patrona”
(Rizo y Chacín, 1992)


En esa década sonó en toda Venezuela con “Corazón y sentimiento”, “Sangre gaitera” en 1995, y “Lucero de amistad” acompañada por el coro de la iglesia “San Ramón Nonato”. Jesús Terán “Chavín” la solía presentar como “la monumental de la gaita” animando con gran talento, con mucha emoción, el público la recibía de pie.


En 1999 acompaña a Ricardo Cepeda en el lanzamiento de la agrupación Los Colosales. Participa en el tema “Cántame”. En esa divisa se mantiene hasta la temporada 2001.


En paralelo Gladys grabó como invitada especial con la agrupación Birimbao “Juanita prendé el fogón” junto a Jerry Sánchez. Participó durante una temporada en Los Compadres del Éxito, y el cuatrista Douglas Isea la invitó a participar en su proyecto discográfico El Trabuco Gaitero en “Somos la gaita”. Con la Orquesta Sinfónica de Maracaibo dirigida por Havid Sánchez realizó un gran concierto de gala, que más tarde se grabó.


El talentoso saxofonista y director de orquesta Juan Belmonte, escribió para ella “La suite gaitera” que tituló “Gladys Perpetuum”, una oda a su extenso repertorio como solista. Se estrenó en el Teatro Bellas Artes el 4 de noviembre de 1994 con éxito resonante.


Gladys comparte sus días con Fernando Calzadilla, su esposo desde hace 30 años. Él es un militar retirado, hombre prendado de la gaita. En su hogar siempre suena su música, está lleno de sus recuerdos y sus preseas. Él le ayuda a organizar su agenda de visitas a los medios y sus actuaciones, con gran dedicación. Con Fernando comparte gustos sencillos: su predilección por la gastronomía zuliana, sus paseos por La Vereda del Lago, sus giras musicales.


Desde el año 2001 nuestra sempiterna reina de la gaita colabora con la agrupación Los Chiquinquireños. Con ellos ha grabado varios surcos para ofrendar a la Virgen Chiquinquirá, de la que se considera su hija. Logró notoriedad con el tema “Cuando habla mamá” de Víctor Hugo Márquez, grabado junto a Carlos González. Ella las define como gaitas oraciones, cargadas de gran expresividad y talento, con la misión de homenajear a la virgen de rostro moreno, la que nos identifica desde hace tres siglos.


Esa mujer elegante, que luce hermosos ropajes, y se cubre con chales señoriales, es la voz femenina referencial de la gaita venezolana: Gladys Mercedes, no sólo tiene título de reina, tiene el andar y la pose natural de una soberana. Como lo cantó el vate chileno Huidobro en su “Altazor”:


“Si tú murieras
las estrellas a pesar de su lámpara encendida
perderían el camino
¿Qué sería del universo?”


Espero que Gladys Vera siga ejerciendo su reinado gaitero por muchos lustros más, para la mayor gloria de nuestra música.

Nota realizada por @leonmagnom
Cortesia de Sabor Gaitero

miércoles, 2 de julio de 2014

Recordamos al Bolerista de América: Hoy se cumple un año más de la partida de Felipe Pirela. CORTESIA DE NOTICIA AL DIA



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El barrio El Empredao de Santa Lucia vio los primeros pasos de “Bolerista de América”, Felipe Pirela. Nacido el 4 de septiembre de 1941, fue el menor de ocho hermanos, su padre quien era albañil y su madre ama de casa concibieron a uno de los cantantes más famosos de América.



El barrio El Empredao de Santa Lucia vio los primeros pasos de “Bolerista de América”, Felipe Pirela. Nacido el 4 de septiembre de 1941, fue el menor de ocho hermanos, su padre quien era albañil y su madre ama de casa concibieron a uno de los cantantes más famosos de América.


El barrio El Empredao de Santa Lucia vio los primeros pasos de “Bolerista de América”, Felipe Pirela. Nacido el 4 de septiembre de 1941, fue el menor de ocho hermanos, su padre quien era albañil y su madre ama de casa concibieron a uno de los cantantes más famosos de América.

A la edad de 13 años y con el apoyo de sus hermanos y vecinos hicieron un grupo llamado “Los Happys Boys” y tocaba en diversos locales de Maracaibo, boleros puestos de moda por intérpretes tales como Alfredo Sadel, Olga Guillot y el chileno Lucho Gatica.

Su vena artística lo llevó a una de las mejores orquestas que ha dado a conocer el mundo como fue la Billos Caracas Boys, donde el músico, director y arreglista dominicano Billo Frómeta, en un baile, le escuchó cantar y mostró interés por sus servicios, pues estaba reagrupando su orquesta Billo’s Caracas Boys.

Con la orquesta Billo’s Caracas Boys, las voces de Felipe Pirela y Cheo García adquieren gran prestigio, individualmente, y en conjunto en los mosaicos (popurrís de canciones bailables) creados por Billo Frómeta. A este grupo, se uniría en 1962 otro zuliano especializado también en música bailable: Joe Urdaneta (José de la Trinidad Urdaneta).

Billo Frómeta, sabiendo del potencial artístico de Pirela, ideó una producción que se convetiría en el primer trabajo solista del futuro “Bolerista de América” sin separarse de la orquesta. Este álbum, titulado Canciones de ayer y hoy (1961), que reunió temas antiguos y de esa época, contó con la participación de una orquesta de cuerdas dirigida por el músico y la presencia de sus compañeros, Joe Urdaneta y Cheo García, como voces de respaldo.

La renuncia de Pirela a la orquesta se produjo después de un altercado que tuvo con Billo Frómeta, el músico no se había enterado de que el cantante había recibido propuestas para grabar un LP y hacer presentaciones en México.

Popularidad:
Una vez concretada la renuncia, comienza a recibir varias ofertas, entre ellas del músico y cantante Tito Rodríguez, de las orquestas de Chucho Sanoja y Renato Capriles y de la disquera venezolana Velvet, la cual acepta. Inmediatamente se marcha a México para hacer presentaciones y grabar allí su primer álbum titulado Un Solo Camino: México con el respaldo de la orquesta del músico y compositor Jesús “Chucho” Rodríguez. Es en ese país donde Pirela, es bautizado con el seudónimo que lo inmortalizaría: El Bolerista de América.

En muy poco tiempo, Pirela se convirtió en el fenómeno musical del momento, de allí que era reclamado en los mejores escenarios de América. Comenzó sus giras a los Estados unidos, Colombia, Santo Domingo, Puerto Rico, Ecuador, Perú. En todos estos escenarios los triunfos fueron apoteósicos: la fama llovió entonces y su estatura como cantante se dejó sentir.

Venezuela había ganado prestigio internacional con sus actuaciones en el exterior.

Descalabro Amorosos:
El 18 de junio de 1964, se enamora en una fiesta de Mariela Montiel, una adolescente de 13 años de edad. Enseguida le propuso matrimonio y en un mes después, 18 de agosto, formalizan el compromiso, contrayendo matrimonio el 18 de septiembre de ese mismo año. La luna de miel transcurrió en San Juan de Puerto Rico y Miami.

Aunque la convivencia marital fue frecuentemente interrumpida por los compromisos artísticos de Pirela, ambos conciben a su única hija Lennys Beatriz Pirela Montiel. Sin embargo, en 1966 debido a un incidente doméstico y a la inmadurez de su esposa, el artista se divorcia bajo condiciones desventajosas impuestas por la familia de ella, hecho que marcaría a Pirela para siempre.
Mariela Montiel divulgó declaraciones en diversos medios impresos que desprestigiaban al cantante y ponían en duda su conducta sexual. Con base a esta experiencia desafortunada, Pirela, compone su primer tema titulado “Injusto Despecho” incluido en su álbum homónimo de ese mismo año.

En estas condiciones, Pirela buscó alejarse del escándalo marchando inicialmente a Colombia, luego a República Dominicana y finalmente, a Puerto Rico, donde decide radicarse. Esto no impediría que el cantante volviera eventualmente al país a cumplir diversos compromisos.

Su desenlace:
Sumido en una fuerte depresión a causa del divorcio de su esposa y de la amarga disputa por la custodia de su hija, se marcha de Venezuela y se radica en Puerto Rico, donde es asesinado el 2 de julio de 1972.

Pirela encontró la muerte cuando regresaba al Hotel Borinquen Towers, en San Juan, luego de una actuación en el centro nocturno “Molino Rojo”, ubicado en Caguas. Allí había estado cantando hasta las cuatro de la madrugada, y luego estuvo acompañado por varios amigos en otro sitio de diversión.

Eran las nueve de la mañana del domingo 2 de julio, cuando Pirela se desplazaba por la zona hotelera de Isla Verde, frente al Hotel Cecilia`s Place, calle La Rosa, a cuatro metros de la entrada de ese hotel y a unos 10 kilómetros de San Juan. Desde un automóvil en marcha dispararon contra el cantante, quien recibió varios impactos de bala, cayendo mortalmente herido al pavimento, siendo auxiliado y trasladado al Hospital Prebisteriano, en Santurce, donde ingresó sin signos vitales. Uno de los proyectiles le había partido la aorta.

El cadáver fue identificado horas más tarde por Tony Chiroldes, promotor de espectáculos, y por Pepita Berrío, encargada de las relaciones públicas del famoso cantante.
Diez días después del homicidio, la Policía de San Juan capturó y responsabilizó del asesinato a Luis Rosado Medina, un mafioso con un extenso prontuario delictivo, quien aseguró que había matado a Pirela porque no le había pagado los estupefacientes que le había vendido a crédito: “Pirela me debía 5 mil dólares en cocaína, por eso decidí matarlo”

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